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A
Pincho lo abandonaron en la calle junto a sus
hermanos cuando tan sólo tenía
tres semanas de vida. Pero esta no es una historia
más de abandono sinó de lucha,
de superación, porque el destino le había
reservado una prueba mucho más dura que
comenzó el 10 de diciembre cuando Pincho
enfermó. Sus patas traseras se paralizaron,
luego sus patas delanteras, su tórax
se aplastó al no poder cambiar de postura.
Nadie sabía qué le estaba pasando.
Lo desauciaron. Pero Pincho no se rendiría
tan fácilmente. Ni siquiera cuando llegó
cianótico a la clínica, con un
edema pulmonar que casi acaba con su vida. Lo
volvieron a desauciar pero Pincho estaba dispuesto
a resistir. Y Pincho mejoró. Superó
el edema y sus patitas parecían recobrar
flexibilidad por momentos... Pero la suerte
le volvió a dar la espalda y Pincho empeoró.
Sus articulaciones se volvieron a inflamar,
perdió flexibilidad hasta extremos alarmantes,
los húmeros se le desplazaron, su tórax
se aplanó completamente... Y lo volvieron
a desauciar sin ni siquiera molestarse en averiguar
qué es lo que le pasa. Si pudieseis conocerlo
os impresionarían sus enormes ganas de
vivir, su fuerza, lo feliz que es a pesar de
sus terribles limitaciones, cómo juega,
cómo avisa cuando quiere hacer pis, cómo
mueve el rabito para saludarnos y lo cariñoso
que es. Pincho es ahora SuperPincho, el perro
valiente que, con sólo tres meses, sigue
luchando por su vida, para demostrarnos que
querer es poder y que nunca hay que rendirse.
Pincho se merece curarse!!!!!!!!!!
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