ARTÍCULOS
RESERVOIR
DOGS
XAVIER BAYLE: noviembre de 2006
LUCÍA
ETXEBARRÍA
LA VANGUARDIA : Magazine - Domingo 22 de octubre de
2006
PROTECCIÓN
ANIMAL / EL NEGOCIO DE MATAR
Vida
de perro, muerte de rata
Crónica
EL MUNDO Domingo 19 de mayo de 2002 - Número
344
EL
BESO
Publicado
en The Observer, de Charlotte, North Carolina, 21-02-06
EMI:
HISTORIA DE UNA TRAICIÓN
Asociación
Protectora de Animales de Segovia
TENGO
EL CORAZÓN PARTÍO (23-julio / agosto
2001)
Por
Matilde Figueroa
HOY
ROBÉ A TU PERRA
Por
Jim Willis
RESERVOIR
DOGS
Está encerrado en una jaula.
Su tamaño no es importante, ni el de la jaula
ni el de su cuerpo. Está encerrado en una
jaula. Dispone de comida regularmente y de agua
fresca suficiente. Su lecho es confortable e incluso
recibe frecuentes visitas al día, de gente
buena que le habla y el ofrece su ración de
cariño, pertinente para no enfermar de soledad.
Está encerrado en una jaula y es otoño.
De fuera le llegan voces que no ve pero entiende claramente
porque le están convocando de un modo inconfundible,
evocándole la libertad que no posee. Porque
él está encerrado en una jaula.
De fuera vienen otras cosas: vienen olores de mil
procedencias, los árboles, las cocinas vecinas,
las faunas y las floras inmediatas y no tanto. Está
encerrado en una jaula y no puede salir. También
hay luces que le indican que es de día o de
noche, le hablan del silencio de la oscuridad, del
ajetreo de la luz. Sabe, sin embargo, además
de intuir, que todo el mundo pleno está esperándole
allá afuera, aguardándole a veces de
la mano de una voluntaria que le abra el pestillo
y lo saque a pasear. Entonces se vuelve loco de primaveras,
aunque sea otoño, y ensaya el libre albedrío,
aunque luego volverá a estar encerrado en
una jaula. Volverá a estar encerrado
en una jaula.
Él
no sabe abrir el pestillo, deberá esperar a
que le abran, e ilusionarse de que esta vez no sea
temporalmente, deberá esperar que lo adopten,
aguardar a que alguien -con un número que le
garantize la libertad en un planeta de números-,
responda por él, lo cuide y lo mime. Alguien
sin el cual sólo es un perro encerrado en
una jaula. Todo lo más un perro, una cosa
que ladra y estorba, una mierda.
Está
encerrado en una jaula porque es una mierda,
porque tal vez jamás debió haber nacido,
porque la vida en un planeta regido por seres humanos
implica pertenecer a la especie adecuada, e incluso,
en según qué territorios, a la raza
adecuada, al sexo adecuado, a la clase social adecuada.
Está encerrado en una jaula porque vale
poco más que nada. Vale lo que una niña
en China, lo que un negro en Rusia, lo que un pobre
en New York.
Tiene
dos fechas de caducidad, la una ya venció
y por esa fecha fue abandonado en la calle, acaso
rebuscó en los solares y las basuras algo de
comida, se acurrucó junto a tuberías
de agua caliente en las largas noches y persiguió
a montones de personas, absolutamente extraviado,
para que alguna le alimentara, le diera cobijo y cariño.
Esa fecha primera, sin embargo, dependía de
cuándo tomaran vacaciones sus antiguas cuidadoras,
a partir del momento en el cual él pasaría
a ser un estorbo, al igual que medio millón
de animales anualmente sólo en España;
pero la segunda fecha de caducidad es más
severa, será la fecha límite en que,
no habiendo sido adoptado, la perrera decida "dormirlo"
con una "piadosa" inyección letal
que le devuelva a su lugar en la nada, de donde nunca
debió haber salido, al parecer. Nuestra ayuda
a los animales contempla sin vacilación demostrarles
con dichos y hechos que son mierda.
Entretanto,
los establecimientos de mascotas, comerciando descontrolada
y absurdamente con montones de cachorros de perro,
alimentan los albergues del mundo, no sin antes garantizar
un breve paréntesis de comodidad que esos animales
tienen (bajo la rigurosa condición de ser bonitos
y graciosos, perdida esa condición, los animales
son abandonados), en casas particulares con gentuza
aprendiz de personas, escoria de miopía profunda
que no diferencian entre regalarse una botella de
tinto y un ser vivo, necesitado de pocas pero importantes
cosas. Los comercios de mascotas no debieran tener
ni un sólo animal en sus instalaciones. Ni
"doméstico" ni salvaje.
Por
lo demás, él sigue encerrado en una
jaula. No sabe, por supuesto que tiene esa segunda
fecha grabada en algún lugar de su alma
de can, pero la tiene. Mira con toda la tristeza que
un ser encerrado puede mirar al exterior, con esa
lenta pero constante destrucción de la moral
que el encierro practica en todo lo que vive enclaustrado,
con ese minar de la esperanza que acude a los seres
sin opciones. Afuera está el mundo, llamándole
en todas las lenguas posibles, y él quiere
acudir, pero sólo le está permitido
responder, preguntar, exigir más información,
porque la libertad les está vetada a los animales
con doble fecha. A los condenados. A los verdaderos
parias de toda patria.
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LUCIA
ETXEBARRIA
Desde que recibió un disparo en la médula
espinal, "Balto" no puede caminar. "Ingrid"
puede hacerlo, pero torpemente. Le falta movilidad
porque toda su vida ha estado encerrada en una casa
llena de basura. "Ramona" lo hace cabizbaja
y aún muestra secuelas de sus heridas. La encontraron
en la cuneta con el cuello destrozado. "Bobby"
es el más ágil e inquieto del grupo.
Intenta recuperar la libertad perdida durante los
siete años que estuvo encerrado en una jaula.
"Balto", "Ingrid", "Bobby"
y "Ramona" viven acogidos en la asociación
madrileña El Refugio. Sus maltratadores están
libres. Sin cargos.
Son sólo algunos de los casos de malos tratos
que sufren los animales y que llegan casi a diario
a las protectoras de todo el país. Uno de los
más sonados fue el de la brutal paliza que
acabó con la vida de "Rony" en Aguiño
(A Coruña), de la que se han hecho eco todas
las televisiones. El caso de "Rony" se denunció
por vía administrativa, y el asesino del perro
sólo ha pagado 6.000 euros de multa. El juez
no aplicó la sanción máxima que
recoge la ley gallega: de 3.000 a 15.000 euros por
una infracción muy grave, como reconoce que
es "el maltrato de los animales que les cause
la muerte". E hizo caso omiso del Código
Penal que castiga, en su artículo 337, con
prisión de tres meses a un año "a
los que maltraten con ensañamiento e injustificadamente
a animales domésticos causándoles la
muerte o provocándoles lesiones que produzcan
un grave menoscabo físico".
Los
maltratadores de animales lo tienen fácil gracias
al caos legislativo autonómico. Diecisiete
comunidades poseen leyes para castigar el maltrato
animal, pero la mayoría ya están obsoletas,
pues son de hace 15 años. Las multas suelen
oscilar entre 30 y 600 euros, si llegan a imponerse.
Como además falta valentía y sensibilidad
en los jueces para dictar las sanciones más
elevadas, los torturadores quedan en la impunidad
más absoluta. Nadie va a la cárcel por
matar a golpes a un animal.
"Ah
-dirán algunos de los lectores-... Pero un
perro no es un niño..." ¿Y qué?
Es un ser vivo, con sentimientos y con la inteligencia
de un niño de dos años. Al menos, el
mío. Además, la violencia es siempre
violencia, y aquel que se ensaña con el más
débil es un ser despreciable siempre. Doy
por hecho que una persona que es capaz de matar un
perro a golpes pegará a su mujer y a sus hijos
e insultará a sus vecinas en cualquier reyerta
de escalera. (Siempre que sus maridos no sean más
fuertes que él, claro, porque ese tipo de cobarde
no ataca a quien puede defenderse). Aquel que no demuestra
empatía por la vida en ninguna de sus manifestaciones
sin duda no la valora ni la defiende. Pero además,
estará enseñando a sus hijos a usar
la violencia para resolver conflictos o como diversión.
La violencia se transmite como la enfermedad que es.
Y luego nos escandalizamos tanto cuando leemos de
los niños que pegan a otros en el colegio o
que atacan a sus padres, cuando, hipócritamente,
toleramos la violencia hacia el más débil
con la mayor de las tranquilidades. Si queremos
avanzar hacia una sociedad más pacífica,
tenemos que ser un poco menos hipócritas. Y
un poco más animalistas.
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PROTECCION
ANIMAL / EL NEGOCIO DE MATAR
Vida
de perro, muerte de rata
Crónica
EL MUNDO Domingo 19 de mayo de 2002 - Número
344
DESRATIZADORAS
privadas están sustituyendo, entre denuncias,
a las protectoras de animales en la recogida de perros
y gatos vagabundos. Son más rentables. Pero,
¿qué hacen realmente con ellos?
ANIBAL
MÁLVAR
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Aunque
no hay estadísticas exactas, casi 100.000 perros
son abandonados cada año en nuestro país.
/ MIGUEL RIOPA
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En
España, se abandonan cada año 100.000
perros a su suerte. Viven mejor fortuna que los 20.000
podencos y galgos que son directamente asesinados.
Innumerables camadas de gatos son tiradas a los ríos
o condenadas a ser postre de alimañas en las
cunetas de las carreteras.
La recogida de animales vagabundos es competencia
de los ayuntamientos. Y, desde hace años, algunos
de estos encontraron una fórmula mucho más
económica para solventar el problema que subvencionar
a sociedades protectoras. Las empresas desratizadoras
y de control de plagas apenas han de demostrar la
titularidad de un vehículo para recibir una
autorización en su comunidad autónoma
que les permita ofrecer a cualquier ayuntamiento la
recogida de perros, gatos o palomas a precios con
los que no puede competir una sociedad protectora.
"Su lema es la rentabilidad. Si las protectoras
tienen que pedir a un ayuntamiento entre 20.000 y
30.000 euros al año para recoger, mantener
y recolocar una población de 100 perros, ellos
piden la mitad, porque lo que hacen es sacrificarlos
en cuanto se cumplen los 10 días legales en
la perrera", explica Beatriz Merchén,
portavoz de la Protectora Voz Animal de Parla (Madrid).
Pero no sólo se trata de un problema de libremercadeo
con seres vivos. Verdes y protectoras llevan años
denunciando a las desratizadoras por prácticas
ilegales, como el asesinato de los animales sin atención
veterinaria y antes de plazo para ahorrarse la manutención
y residencia; su recogida en un municipio y abandono
en otro e, incluso, la presunta venta de ejemplares
caninos como sparrings de perros de pelea. Además,
prolifera el alquiler de jaulas-trampa para que particulares
limpien sus parcelas o naves. Después, se deshacen
de los animales por su propia cuenta de formas ajenas
a cualquier norma escrita o tácita de respeto
a la vida [...].
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EL
BESO
Él
la acababa de salvar del incendio que destrozó
su casa.
La rescató y sacó al jardín y
volvió a luchar contra el incendio.
Ella estaba preñada.
Al
principio el bombero le había tenido miedo porque
él nunca antes había estado cerca de una
Doberman.
Cuando finalmente terminó de controlar el incendio,
se sentó a respirar un poco de aire fresco y
a descansar.
Un
fotógrafo del diario "The Observer"
de Charlotte, North Carolina se dio cuenta de que la
doberman miraba al bombero a distancia.
Al notar que ella había empezado a caminar directamente
hacia él, se preguntó qué es lo
que iba a hacer.
Y
al levantar
su cámara, logró tomar la foto del momento
en el que ella se acercó a besar al hombre que
había salvado su vida y la de sus cachorros
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EMI:
HISTORIA DE UNA TRAICIÓN
Tenías un añito cuando aparecistes atada
a la puerta del refugio de animales abandonados de Segovia.
Allí te encontraron, callada y humillada, como
quedan todos los perros que dejan cobardemente abandonados
a la puerta de un albergue en un intento de lavar una
conciencia que no se tiene. Simplemente te ató
y se fue y seguro que tú lo mirarías y
te preguntarías qué habías hecho
para que así te dejara.
Te recogieron, te calcularon la edad y te pusieron por
nombre: Emi; te metieron en una jaula que nunca te gustó
aunque tú nunca dijiste nada. Bueno, tú,
Emi, la verdad, es que nunca decías nada, todo
lo deducíamos por tu mirada y tiempo después
te pasamos a lo que socarronamente llamábamos
"oficina" porque allí había
cuatro papeles. En ella hiciste tu propia casa con unos
cartones enormes que formaban una especie de caja inmensa,
donde sólo se te veía si uno se asomaba
y con tiempo le llamamos el "chalet de Emi".
Te prometimos un estupendo hogar para toda la vida,
queríamos animarte pero cuando oías esas
promesas, callabas y hacías que lo creías
como intentando animarnos a nosotros. Fueron 5 años
largos de espera, de inviernos heladores, de humedades,
de escasa comida salvo en Nochebuena que había
lata. Malos tiempos, Emi, malos tiempos...
Pero un día apareció Alberto y dijo que
quería llevarte a vivir con él a Sevilla.
Contó que tenía dos hijas y que tú
serías el mejor regalo de Reyes para la mayor
pero no, no ibas a ser un objeto, ibas ser la perra
que ella siempre había querido tener. Me acuerdo
de cuando te dimos la noticia, todos tan contentos ...
ibas a tener una casa de verdad no de cartón,
pero sobre todo, ibas a tener cariño, familia
auténtica, todo lo que no habías tenido
antes y tú nos escuchaste ilusionada pero sin
poder creerlo.
Y llegó el gran día, el 2 de enero del
2001. Saliste del refugio con tus papeles oficiales,
tus datos, no tu historia que esa no estaba escrita.
Nombre: Emi.
Adoptante: Alberto Fernández.
Destino: Sevilla.
No había más pero todo era precioso. Él
sabía tu historia porque nosotros se la contamos,
tú no lo ibas a hacer, que los perros abandonados
nunca hablan de su pasado y, Alberto se la contó
a su hija y así supo que tenías 6 años,
que el Rey Melchor te había recogido del refugio
de animales abandonados porque estabas triste y necesitada,
que tenía que cuidarte y que tú la cuidarías
a ella, que la necesitabas mucho, que no eras un objeto
de regalo, sinó una preciosa perra abandonada.
Todo eso y más, decía la carta que te
acompañaba el día 6 de enero del 2001.
Ese día empezó tu nueva vida. Vimos tus
fotos en la playa, te vimos en familia y hasta viniste
a visitarnos.
Estabas orgullosa de ella, seguías siendo la
perra tímida que habías sido pero no ensimismada
como antes. Eras educada como sólo los perros
abandonados llegan a ser quizás temiendo otro
abandono por cualquier metedura de pata, que tú
bien sabías, Emi, que cualquier fallo de un animal
tiene sanciones desproporcionadas a la falta cometida,
no fuera a ser que un ligero gruñido lo confundieran
con agresividad aunque aquél fuera de dolor o
de placer, no fuera a ser que un gemido de angustia
por la tardanza lo transformen en un escándalo
veciñal insostenible, que hay que controlar para
que no se confundan los humanos.
Nos contaron lo buena que eras, lo bien que te portabas,
podían llevarte a restaurantes, hoteles y a cualquier
sitio, sin que tú jamás molestases. Tú
aceptabas todo, Emi, con tal de que no te dejasen. La
palabra protesta, no existía en tu vocabulario.
Eras simplemente buena, te conformabas con verlos y
los veías, nada más se podía pedir.
Así fue pasando el tiempo, nunca te olvidamos,
te llamábamos de vez en cuando y seguimos oyendo
lo buena que eras pero un día terrible, supimos
que te habían vuelto a abandonar a la puerta
de un albergue de Sevilla. Por 2ª vez, te viste
atada y humillada, viste marchar a tu amito del alma,
dejándote atada. No, no nos lo contaron, que
las cobardías y las canalladas no se cuentan,
simplemente lo supimos por casualidad tiempo después
y así supimos, Emi, que la niña había
dejado de ser niña para convertirse en adolescente
y ya no le interesabas como antes, que os habiais cambiado
de casa y tú en ella no adornabas de la misma
manera, que, en definitiva, te habías convertido
en un juguete roto de Reyes como rota debía de
estar la carta que te acompañó en el día
de tu entrada en casa y ya se sabe que un juguete roto
es un trasto en cualquier casa, supimos, Emi que, en
definitiva, te habían dejado de querer.
Te llevaron y te ataron a esa puerta y te calumniaron
para tapar su canallada. Que si te habías vuelto
sucia, si te había vuelto agresiva, que si rompías
plantas, que eras mala Emi, tan mala que hasta atada
te habían tenido que tener por tu comportamiento
infame. Supimos que habías cumplido tu parte
del trato y que ellos no cumplieron la suya. Supimos
que te encontraron terriblemente triste atada a esa
puerta de ese albergue, ellos acostumbrados a ver tanta
tristeza, se escandalizaron con la tuya, que no podías
asumir una segunda traición ni tanta calumnia,
que te negabas a seguir viviendo y que como no sabías
cómo pegarte un tiro, ni hacer un nudo a una
cuerda, empezaste a mutilarte causándote terribles
heridas, que dejaste de comer.... Supimos todo eso y
mucho más que aquí no cabe.
Sólo pedirte perdón, Emi, porque mi error
fue el causante de tu horror. Yo creí que era
buena gente y no lo era y tú, Emi, lo pagaste
todo. Que sepas que nadie creyó sus calumnias
y que todo el mundo supo y sabrá tu triste historia
y con ella, conocieron a quien te causó tanto
dolor.
Segovia a 15-11-2004
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TENGO
EL CORAZÓN PARTÍO (23-julio / agosto 2001)
Quiero hacer una propuesta, si puede ser de ley, para
que los mayoristas de viajes, los hosteleros, los constructores,
los ginecólogos, los alergólogos, los
pediatras, los muertos, los caseros y los vecinos, tengan
la obligación de abonar una cantidad fija mensual,
como si de la Seguridad Social se tratara, destinada
al mantenimiento de los refugios para perros y gatos.
Y lo propongo porque parecen ser directamente responsables
de los cientos de abandonos que se registraron en nuestro
departamento de adopciones últimamente, todos
ellos solapados bajo la terapia vacacional, las reducidas
medidas de los nuevos pisos, la prescripción
médica y la buena convivencia vecinal. Eso sí,
hay una pauta común: a todos y cada uno de los
propietarios se les destroza el corazón porque,
si no fuera por eso, jamás lo daría.
Y si no fuera por la alergia del niño, que tiene
25 años, y que es provocada sin duda por el perro,
que tiene 12 años (durante 11 años figura
que el perro fue calvo), y que surgió hace dos
meses, no lo daría; le das el nombre de un producto
que elimina ese problema, y entonces con gran espanto
añade que los vecinos se quejan porque ladra
(durante años figura que fue mudo); le explicas
cómo solucionarlo, y aparece, bendito sea, el
no poderlo atender debidamente por el pequeño
tamaño del piso, y la falta de espacio para que
el pobre animal viva con mediana dignidad. Por todo
eso, tomaron la durísima decisión, con
grandes lágrimas y mesado de cabellos, de darlo
a una familia con un gran jardín.
Y entonces le preguntas si durante 11 años fue
un yorkshire, y de golpe una mañana, como reencarnación
kafkiana, se transformó en pastor alemán
cruzado con husky. Y le sugieres que llame a la tele
para que le haga un reportaje en algún programa
de esos que presentan misterios paranormales sin resolver.
Pero no nos preocupa, porque como todos los que estamos
en el mundo de la protección ya sabemos, cada
día se reciben en cada refugio una media de 50
llamadas de familias que viven en grandes casas con
jardines inmensos, que además son ricos, y cuya
vida carece de sentido si no ofrecen una vida de pompa
y ceremonia a un perro de 12 años, cruzado de
pastor alemán con husky.
Oiga. Es usted muy libre, como lamentable propietario
de un animal que va a ser abandonado, de tener la poca
cultura que estime oportuno, y el nivel intelectual
mínimo que le permita firmar con una cruz y evitarse
la tinta en la yema del dedo. Pero por favor, no nos
tenga 20 minutos al teléfono, porque hay otras
14 llamadas en espera de soltar el mismo rollo (¿dan
cursos sobre eso?). Si eso le parece enriquecedor para
su persona, sea usted imbécil. No nos tome a
nosotros por lo mismo. Bastante tenemos con aguantar
a pie firme sus cretineces, para evitar que acabe usted
matando al perro.
Y sobre los muertos del primero parráfo, si es
usted heredero, nuestra felicitación. Suponemos
que sí que puede atender debidamente tanto la
cuenta bancaria como las propiedades de su difunto familiar
que quizás confió en que también
atendería a su perro y a sus dos gatos. Que goce
de su herencia con salud. Lo merece.
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HOY
ROBÉ A TU PERRA
Hoy robé a tu perra. No, ni siquiera pisé
tu propiedad, pero a juzgar por el estado de la perra,
imagino qué aspecto tiene...la palabra que me
viene a la cabeza es vertedero.
La encontré junto a una carretera, con una pesada
cadena alrededor del cuello, aún unida a un par
de tablones podridos de su caseta, de los cuales salen
unos enormes clavos oxidados. No sólo supe que
media ciudad la había ignorado, a juzgar por
dónde la encontré, sinó que entendí
que si hubiese entrado en el bosque, la "cruz"
que arrastraba tras de sí se enredaría
en la vegetación hasta que el hambre o la sed
la matasen. La población local suele volverse
sorda y ciega ante un animal necesitado, a menos que
decidan pegarle un tiro por invadir su propiedad. Que
sus costillas se marcaran claramente, que sus orejas
estuviesen asquerosamente sucias y que su estado general
fuese más bien lamentable y su pelo y sus ojos
estuviesen apagados eran prueba clara de que no la merecías.
Pero por si acaso, pregunté a las autoridades
locales si se había denunciado la desaparición
de una perra (sin identificar) de sus características
o si habías puesto algún anuncio por su
pérdida en el periódico local. No lo hiciste,
de lo que sólo puedo deducir que no la echas
de menos. Eso es muy conveniente, ya que el hecho de
que no esté castrada, ni vacunada supongo, y
de que probablemente esté infestada de parásitos
significa que devolverle la salud puede costarme un
buen dinero.
Quizás
sea un pequeño consuelo saber que ella no te
echa de menos. De hecho, su propia fuga dejó
claro que ya estaba harta de tus "cuidados".
Le costó alrededor de un día darse cuenta
de que yo no soy tú, de que no le haré
daño, de que la quiero a pesar del poco tiempo
que nos conocemos. Le llevó dos días darse
cuenta de que los otros animales que viven aquí
la aceptan y de que uno de los placeres que hasta ahora
se había perdido es la compañía
de otros perros. Tardó tres días en apreciar
el éxtasis de una buena comida casera y aprender
que los sofás son para echarse encima y que ya
no tiene que dormir a la intemperie - y que, de hecho,
cuando truene, le voy a dar un abrazo y voy a comportarme
de la manera más ridícula, mimándola
y hablándole como a un bebé.
Ahora
tiene un nombre bonito. Ya después de una semana
empezó a tener el aspecto que debería.
Le brillan los ojos y aprendió a mover la cola
en señal de saludo. Dejó de encogerse
cuando hago algún movimiento brusco, porque sabe
que no le voy a pegar, de hecho, casi nunca se aparta
de mi lado. Incluso se volvió tan valiente que
se atrevió a ladrarle a uno de los gatos y hoy
la ví por la ventana animando a los otros perros
a jugar.
No,
está claro que no te echa de menos ni a ti ni
a su vida de abandono atada a una cadena. De todas las
cosas que aprendí de mi breve relación
con ella -como su naturaleza benévola, su increíble
capacidad para curar viejas heridas y aprender a confiar,
el hecho de que el amor puede hacer milagros - una de
las más evidentes es lo estúpido que eres.
Es posible que ella fuese el ser más cariñoso,
leal y fiel de tu vida y tú la condenaste a una
existencia de miseria y soledad hasta que tomó
la mejor decisión que se le podía ocurrir
y huyó.
Quizás
su ángel de la guarda la ayudó. Y para
que nadie me tome a mí por un ángel, confesaré
que aspiro a poder ser tan bueno como ella algún
día: creo que te perdonó en menos de veinticuatro
horas de su nueva vida por los cerca de cuatro años
de su "vida" anterior, mientras yo aún
me debato en un tira y afloja con esa parte de mí
que espera que un día te pudras en el infierno.
Aún no está claro si se va a quedar aquí
o si le buscaré un buen hogar donde reciba una
atención más "individualizada"
de la que yo puedo darle, pero una cosa es segura, esta
"propiedad" robada nunca va a volver a tus
manos. Así que ya puedes demandarme, perseguirme
o repetir ante un tribunal que te pertenece legalmente...
Estoy convencido de que este es el mejor delito que
he cometido nunca. Pocas cosas me hicieron más
feliz que robarte a tu perra. Sólo tengo que
ver sus preciosos ojos marrones para saber que ella
defendería mi decisión con su vida. Sólo
rezo porque no se te ocurra sustituirla y si hay un
día especial que podemos celebrar juntos es el
día en que te robé la perra, que es el
día en que ella me robó el corazón.
Copyright
Jim Willis 2002 http://www.crean.com/jimwillis/
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